La autoestima como emancipadora sexual de la mujer

@Chechelamari - Como mujeres siempre hemos sido sometidas a entrar dentro de diversos estándares de belleza y es normal escuchar a amigas incómodas con sus estrías, con su peso, con sus senos y pare usted de contar. Entonces, no es de extrañar que surjan inseguridades, no solo al momento de salir a la calle, sino incluso cuando están sexualmente con sus parejas: “no quiero que me vea, prefiero con la luz apagada”, “me faltó tal parte por depilar, se va a dar cuenta”, “que toque todo menos eso”…
Al principio parece extraño, pero si se analiza de cerca, es curioso como la autoestima termina afectando nuestro desempeño sexual; en diversos estudios se considera como una especie de método anticonceptivo que impide que las adolescentes se inicien sexualmente sin estar preparadas, lo que contribuye a que la tasa de embarazos precoces disminuya.
Fortalecer la autoestima en la mujer podría ser un camino para brindar las herramientas emocionales que le permitan sobreponerse ante las adversidades que se presenten, ya que el amor propio actúa como un coadyuvante psicológico que potencia las fortalezas del individuo y previene situaciones que le puedan generar algún riesgo, sobre todo en las relaciones sexuales.
Asimismo, está comprobado que poseer una autoestima alta potencia el deseo sexual, la persona siente la autoconfianza para promover los encuentros sexuales y la libertad de experimentar y compartir fantasías eróticas, por lo que dichas actitudes decantan en un mayor disfrute del encuentro sexual.

Durante el sexo…
La sexualidad es un aspecto central de la vida que por razones sociales es considerado tabú, lo que la termina delegando a un segundo plano y más aún en la mujer, que tradicionalmente se le confieren roles de género asociados a la pasividad, donde no hay cabida para asumirse como dueña de su vida sexual y menos si adopta un rol activo dentro de la misma.
En España realizaron un estudio en búsqueda de la influencia de la imagen corporal y la autoestima en la experiencia sexual de un grupo de jóvenes estudiantes de la universidad, en dicho estudio encontraron que en el momento en que las chicas sienten que no logran alcanzar el estándar requerido, se ve afectada su autoestima repercutiendo de esta manera en su experiencia sexual.
De hecho, estudios comprueban que una mujer puede llegar a caer en farmacodependencia al tratar de sentirse desinhibida sexualmente o para superar algún problema de índole sexual y precisamente por la urgencia de conseguir la sustancia, la mujer puede llegar incluso a dejar a un lado su propia seguridad al momento de tener una pareja sexual.
Una baja autoestima es predisponente de un coito no consensuado con la pareja porque es el “deber ser” y es “lo que le corresponde” si está en una relación, se pasa por alto el hecho de que aunque sean pareja, se trata de violencia sexual si no hay consentimiento y de igual forma, en muchas ocasiones terminan cediendo cuando la pareja se niega a utilizar el preservativo, lo que las termina poniendo en una situación más vulnerable ante las infecciones de transmisión sexual y embarazos no planificados en caso de que ella no utilice un método anticonceptivo.
Al patriarcado le conviene que la mujer se sienta obligada a estar sometida a las distintas presiones y los múltiples tipos de opresión (incluyendo el considerarnos un objeto sexual), por lo que las mujeres empoderadas de sí mismas con una autoestima en alto donde prima el amor propio y la emancipación sexual, se terminan convirtiendo en una piedra en el zapato para el sistema.
¡Salgamos de los estándares, seamos esa piedra y que caiga la sociedad patriarcal!

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