En nuestro 2do encuentro de #Netloving en Caracas reflexionamos sobre la construcción de sororidad en la diferencia. Un tema importante que enfrentamos las feministas de todo el mundo, pero que como venezolanas, vemos que cobra un valor extraordinario ante el proceso de cambio que estamos viviendo.

¿Qué es la #sororidad?

Es la política de la democracia feminista que reconoce que como mujeres, tenemos una base común de intereses y de luchas, que solo si hacemos acuerdos y los cumplimos, podremos avanzar en conseguir un mundo más justo para todas.

El feminismo es el canal que permite que ocurra la sororidad. A través de ella, se logra mitigar, anular o transformar las relaciones de enemistad, convirtiéndolas en conversaciones de concertación y acuerdos.

Esa base común de intereses no siempre está a la vista, se requiere explorar, investigar y descubrir para saber de qué se tratan. Así construimos un “nosotras”, reconociendo nuestras carencias y potencialidades dentro de conversaciones entre pares.

El reconocer nuestras carencias es importantísimo, porque nos ayuda a definir el grado de privación que tenemos las mujeres en el mundo y nos abre el panorama sobre todo lo que hay por hacer. Pero también el reconocer que dentro de nosotras está la potencialidad de cambiarlo, es vital para que el proceso se transformación del mundo se complete.

Desde estas reflexiones es que queremos plantear los temas y las conversaciones a tener en nuestra red de amor, amistad, apoyo y contención. Es una red para construir y deconstruir, donde somos fuertes, porque estamos unidas.

En esta Netloving nos permitimos explorar nuestros sentimientos, no sólo ante las diferencias naturales, sino ante aquellas que son políticas, éticas y de clases y que giran en torno al tema de la reconciliación, el perdón y la memoria.  Hicimos un diagnóstico de adentro hacia afuera sobre la sociedad que queremos construir y también regalarnos a nosotras mismas, como ciudadanas.

A la segunda #Netloving asistimos mujeres diversas, vinculadas a diferentes partidos políticos, empresas y sociedad civil. La conversación que guiamos se centró en poder reconocernos como puentes para conectar diferentes realidades y también, ponernos en el lugar del otrx para poder construir empatía.

Nos acercamos también a una idea que desde el feminismo y del punto de análisis de las mujeres, podemos trasladar a esa angustia del venezolano que refuerza ese pensar que lo estamos haciendo muy mal cuando en realidad lo estamos haciendo bien. Y es que como mujeres y venezolanas debemos transformar un poco esa narrativa pesimista que se basa en observar sólo los atributos negativos de una sociedad o persona, y resaltarlos hasta convertirlos en la única realidad.

Esto nos lleva a contarles la primera clave del encuentro: las mujeres nos comprometemos a valorar y resaltar cada cosa buena que hagamos, cada tarea bien hecha y cada acuerdo cumplido, cada día donde nos despertamos a hacer lo que nos proponemos, cada colaboración y cada palabra invertida, cada plato de comida hecho y servido con amor. Movemos este país y debemos felicitarnos y respetarnos por eso.

La segunda clave está relacionada con esforzarnos en incorporar valores tradicionalmente pensados como femeninos, a cualquier proceso de restablecimiento de la paz y la reconciliación. A pesar de que todas reconocemos la importancia del trabajo político y legal que se requiere para llevar a cabo una transformación social en el país, reconocemos que los valores de la empatía, la negociación y la cooperación son indispensables para reestablecer el tejido social que se dañó durante todos estos años y que tiene raíces más antiguas. Velaremos porque se feminice cualquier proceso de inclusión que ocurra.

Y finalmente, la tercera clave del encuentro tiene que ver con cómo miramos la sororidad a futuro: y es que aunque la sororidad no tenga que ver con que nos queramos mucho, pues de todas maneras vamos a queremos mucho.

Nos vemos en el próximo encuentro.