CicloRecreoVía

Vanessa Vargas - Santiago, Chile.  El martes 18 de diciembre me reuní con Amarilis Horta, la Directora de Bicicultura. Salí de su casa a las 11 de la noche, con la cabeza encendida de ideas y el corazón hinchado de esperanzas. En medio de una larga y productiva charla me propone contactarme con  Gonzalo Stierling, el Director de CicloRecreoVía, un personaje conocido en todo Chile por su visión y persistencia en la toma dominguera de las vías para el esparcimiento.

Ni corta ni perezosa, digo inmediatamente que sí. En ese momento, Amarilis toma su celular y llama a su amigo y compañero de luchas, ya eran las 9 de la noche. Gonzalo arregla una cita conmigo al día siguiente a las 10:30 a.m. en la oficina.

Me levanto bien temprano y me baño para sacudirme la pereza. Ya alistada, me comunico con el equipo de WELab que está en Caracas y comienzo a intercambiar ideas, información y perspectivas futuras de la entrevista del día anterior y el encuentro de ese día con Gonzalo. Con el equipo, se completó la misión.

Tomó el bus desde Lastarrias hasta Ñuñoa, casi 1 hora de camino. Al llegar, esperé unos 5 minutos en la sala de la organización, mientras curioseaba las fotos, los posters y hasta la cantidad de personas que allí trabajan. Era una oficina con al menos 30 empleados, algo que desde el activismo de puro corazón del venezolano contrasta bastante. Sé que muchos activistas de mi país quisieran tener una organización así, o quizás solo me estoy proyectando a futuro.

Gonzalo me busca en la sala y paso a su oficina. Le hago un breve panorama del estado del biciactivismo en Venezuela, le asomo por qué WELab está interesada en su experiencia, cuál es la situación actual del transporte en el país y las posibilidades enormes que existen de cambiar la cultura “carrocéntrica” por la cultura ciclista justo en este momento de crisis.

Ya con un panorama general de la movilidad en Venezuela, Gonzalo comienza por aclarar que el objetivo de CicloRecreoVía no es exactamente la promoción de la cultura ciclista, sino centralizar todos los esfuerzos por recuperar los espacios públicos para el deporte, el arte y la cultura. De manera que, la promoción del uso de la bicicleta, para ellos, es un medio y no, un fin.  Ellos identificaron desde un principio que la bicicleta era una forma poderosa y muy vistosa de llamar personas para que ocuparan y vivieran sus calles de forma recreativa en familia, recuperando durante los fines de semana las vías urbanas para el esparcimiento, puesto que la ciudad por limitantes de espacio no puede brindarles espacios de uso exclusivo.

Así nace el proyecto de CicloRecreoVía hace 12 años. Comenzó con arduas negociaciones con diferentes alcaldes, quienes no terminaban de convencerse de la utilidad del proyecto y, sobre todo, temían a la reacción de los ciudadanos, pues su preocupación principal era perder votantes. No había para ese momento ninguna experiencia similar en Chile.  CicloRecreoVía solamente contaba con la referencia de los buenos resultados obtenidos por un proyecto similar en Bogotá. Tuvieron que lidiar así con dudas, limitantes económicas, tradicionalismos y conformismos, pero no se detuvieron.

Luego de tres años, convencieron al alcalde de La Reina, bajo la premisa que si para su primer intento creaban un desorden, el proyecto se archivaría en la gaveta más profunda. Bajo el ojo vigilante e incrédulo implantaron casi 7 kilómetros. Hubo quejas ciertamente, pero fue tan bien recibido por la comunidad que, a partir de ese momento, quedó más que comprobado que la ciudad necesitaba ese respiro y que este proyecto se lo podía brindar. Hoy, ya se cierran todos los domingos 35 kilómetros en Santiago y la gente sale a disfrutar de las actividades que en esos espacios se ofrecen.

Con más de una década de experiencia, Gonzalo puede decir que lo que realmente cambia una ciudad es la voluntad de los entes políticos y económicos de implementar mejoras, porque el dinero y los detalles técnicos son altamente solucionables, la voluntad no. Pero, para ganarte la confianza de esos entes, se debe demostrar experticia y eficiencia, hay que registrar y mostrar los resultados y su impacto, pues la confianza no se entrega como un cheque en blanco.

El haber lidiado con el proyecto por tanto tiempo también le otorgó la sabiduría de “no gastar pólvora en zamuro”. Es decir, él afiló la capacidad de identificar a quiénes exactamente hay que presentarles el proyecto, seleccionando las personas que ya tienen la voluntad política de transformación positiva y a las cuales no hay que “convencer”, sino exponerle de una forma concreta y comprobada cómo implementar esa transformación.

Otra de las lecciones aprendidas fue el saber qué negociar y qué no. Sin embargo, el tener sobre la espalda proyectos exitosos también te hace tener el pulso firme para no transigir sobre esos puntos neurálgicos para la realización del proyecto. De allí la importancia de la excelencia.

Luego de hora y media de intercambios, salí con la libreta llena de apuntes para compartir con ustedes y conversar desde WELab con las docenas de biciactivistas venezolanos que con las uñas entregan siempre lo mejor para la transformación de nuestro país. A ellos, Gonzalo les brinda unas palabras…